noticias economía sociedad rsc RSC Iberdrola diseña una herramienta para que sus voluntarios conozcan al dedillo cómo contribuyen a los ODS

La responsable de Programas Sociales de Iberdrola, Begoña Barbera | Foto: Jorge Villa

15.11.2021

Iberdrola ha puesto en marcha una iniciativa bautizada como ‘Mi Huella Social’ para que sus trabajadores voluntarios puedan conocer de forma pormenorizada el impacto de sus actuaciones solidarias y cómo contribuyen a avanzar en cada uno de los llamados Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) definidos por Naciones Unidas.
 
Así lo indicó la responsable de Programas Sociales de Iberdrola, Begoña Barbera, en un diálogo celebrado en Servimedia sobre voluntariado profesional, donde compartió experiencias con la directora de la Plataforma del Voluntariado, Mar Amate; el responsable de RSC de Ferrovial, Ricardo Navas; y el director general de Codespa, José Ignacio González-Aller.
 
“Hay estudios que demuestran que, cuando el voluntario entiende por qué está haciendo esa actividad y a quién está beneficiando, también aumenta su compromiso”, explicó Barbera. “El voluntario puede saber en todo momento cuál es su contribución real porque siempre se hablaba de la huella social de las empresas, pero no de esa huella social que dejamos todos y que es única e irrepetible cuando estamos beneficiando a la sociedad”.
 
La dirigente de Iberdrola detalló que dicha iniciativa les permitirá, precisamente, “conocer exactamente a cuántos ODS, de qué manera los han beneficiado y de qué manera están contribuyendo a crear ese mundo que todos queremos”.
 
Su empresa cuenta con un amplio programa de voluntariado corporativo, entendido como tal el que promueve e incentiva a sus profesionales a participar en proyectos solidarios prestando su tiempo y experiencia para hacer lo que mejor saben, pero con un fin social, al tiempo que la compañía dona parte del tiempo laboral de los profesionales y contribuye en la financiación de los programas.
 
Barbera indicó que dicho programa incluye “multitud” de propuestas, algunas de voluntariado profesional y otras no profesional porque, “sobre todo, tratamos de dar oportunidad a todo el mundo, independientemente del tiempo que puedan dedicar o incluso al compromiso” y con propuestas a realizar tanto a escala local o nacional como internacionales.
 
Su foco se encuentra “totalmente alineado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible” en el diseño de los proyectos y, sobre todo, con los que más involucran a Iberdrola por sus capacidades y negocios, como son los ODS 7, “en línea con nuestro negocio de energía asequible”, y el 13 sobre cambio climático. “Y además también, por la naturaleza de nuestro voluntariado, en el 4, que es la educación de calidad; en el 8, que es el de trabajo; en el 10 de desigualdades y sin olvidarnos del número 5, que es el de igualdad”, agregó.
 
A título ilustrativo indicó que en España dispone de programas de voluntariado profesional enfocados en jóvenes en riesgo de exclusión, en refugiados, en mujeres en riesgo de exclusión severa y en discapacidad física intelectual. Entre ellos destacó el proyecto ‘Luces y Acción’ que desarrolla junto a la Fundación Tomillo, cuyo objetivo es fomentar la empleabilidad de jóvenes “que proceden de fracaso escolar y además en la mejora de la eficiencia energética en hogares que también están en algún tipo de riesgo”.
 
AYUDAR A LAS COMUNIDADES
 
Su objetivo es doble: formar a los jóvenes y ayudar a las comunidades donde viven. Para ello los profesionales voluntarios de Iberdrola se ocupan de impartirles formación teórico-práctica con visión de mercado porque lo que se busca es “reducir esa brecha competencial que existe entre las competencias que adquieren en los ciclos formativos y las que la empresa demanda”. “Hablan de ‘smart green’, hablan de vehículo eléctrico, hablan de atención y comunicación al cliente, también de cómo pasar procesos de selección, de cómo hacer tu currículum, y va más allá porque estos programas, sobre todo, sirven para empoderar, para reforzar la autoestima, en este caso de estos jóvenes, de abrirles un mundo de posibilidades y de abrir la mente a cosas que ellos pensaban que a lo mejor no podían tener acceso”, explicó.
 
La iniciativa incluye además la realización de prácticas en el campus de formación de San Agustín de Guadalix de Iberdrola para que “tengan ese acercamiento a la empresa, que en muchos casos es ese click que necesitan para decir: Oye, yo también puedo, ¿por qué no?”.
 
Pero además señaló que “tiene un impacto sistémico en la comunidad” porque la formación de los jóvenes también entraña prácticas en los hogares de su entorno, “que son habitualmente en barrios del sur de Madrid, que a lo mejor están más deprimidos” y a los que se les explica cómo mejorar la eficiencia energética o se les ayuda a evaluar cómo mejorar esa eficiencia “con pequeñas reformas”.
 
“Así pasan de ser el joven que viene de un fracaso escolar a ser un referente que está ayudando a otras familias y que además tiene un efecto llamada para otros jóvenes que ven que hay una salida más allá de ese fracaso que han estado sufriendo”, resumió del programa que encadena ya diez años de vida.
 
PROGRAMAS INTERNACIONALES
 
Fuera de España y también a título de ejemplo, Barbera explicó que cuentan con iniciativas como el ‘Proyecto Involve’ en Brasil y México, enfocado en el fomento del empleo entre los jóvenes en riesgo en exclusión. Se trata de un proyecto de gran alcance, donde participan voluntarios de todos los países y que arranca con cuatro meses de formación a dicho voluntarios, que durante dos semanas trabajará después sobre terreno para formar a jóvenes “de zonas muy deprimidas” y a su vuelta al trabajo “están durante un año mentorizando a estos chicos para que sigan con su formación como profesores”.
 
En Etiopía, y siempre con el foco en atajar problemas de vulnerabilidad, indicó también a título de ejemplo que ayudan a llevar la electricidad en campos de refugiados, tanto con la construcción de las instalaciones como enseñando a la población a mantenerlas “para que pueda ser lo más sostenible posible”, porque se trata de que las contribuciones sirvan, ayuden y perduren en el tiempo.